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SUMMARY:San Juan\, apóstol y evangelista 2026
DESCRIPTION:Juan significa: «Dios es misericordioso». \nEste apóstol tuvo la inmensa dicha de ser el discípulo más amado por Jesús. Y se ha hecho muy famoso por haber compuesto el cuarto evangelio. \n  \nBiografía\nSan Juan el Evangelista\, a quien se distingue como «el discípulo amado de Jesús» y a quien a menudo le llaman «el divino» (es decir\, el «Teólogo») sobre todo entre los griegos y en Inglaterra\, era un judío de Galilea\, hijo de Zebedeo y hermano de Santiago el Mayor\, con quien desempeñaba el oficio de pescador. \nJunto con su hermano Santiago\, se hallaba Juan remendando las redes a la orilla del lago de Galilea\, cuando Jesús\, que acababa de llamar a su servicio a Pedro y a Andrés\, los llamó también a ellos para que fuesen sus Apóstoles. El propio Jesucristo les puso a Juan y a Santiago el sobrenombre de Boanerges\, o sea «hijos del trueno» (Lucas 9\, 54)\, aunque no está aclarado si lo hizo como una recomendación o bien a causa de la violencia de su temperamento. \nSe dice que San Juan era el más joven de los doce Apóstoles y que sobrevivió a todos los demás. Es el único de los Apóstoles que no murió martirizado. \nEn el Evangelio que escribió se refiere a sí mismo\, como «el discípulo a quien Jesús amaba»\, y es evidente que era de los más íntimos de Jesús. El Señor quiso que estuviese\, junto con Pedro y Santiago\, en el momento de Su transfiguración\, así como durante Su agonía en el Huerto de los Olivos. En muchas otras ocasiones\, Jesús demostró a Juan su predilección o su afecto especial. Por consiguiente\, nada tiene de extraño desde el punto de vista humano\, que la esposa de Zebedeo pidiese al Señor que sus dos hijos llegasen a sentarse junto a Él\, uno a la derecha y el otro a la izquierda\, en Su Reino. \nJuan fue el elegido para acompañar a Pedro a la ciudad a fin de preparar la cena de la última Pascua y\, en el curso de aquella última cena\, Juan reclinó su cabeza sobre el pecho de Jesús y fue a Juan a quien el Maestro indicó\, no obstante que Pedro formuló la pregunta\, el nombre del discípulo que habría de traicionarle. Es creencia general la de que era Juan aquel «otro discípulo» que entró con Jesús ante el tribunal de Caifás\, mientras Pedro se quedaba afuera. Juan fue el único de los Apóstoles que estuvo al pie de la cruz con la Virgen María y las otras piadosas mujeres y fue él quien recibió el sublime encargo de tomar bajo su cuidado a la Madre del Redentor. «Mujer\, he ahí a tu hijo»\, murmuró Jesús a su Madre desde la cruz. «He ahí a tu madre»\, le dijo a Juan. Y desde aquel momento\, el discípulo la tomó como suya. El Señor nos llamó a todos hermanos y nos encomendó el amoroso cuidado de Su propia Madre\, pero entre todos los hijos adoptivos de la Virgen María\, San Juan fue el primero. Tan sólo a él le fue dado el privilegio de llevar físicamente a María a su propia casa como una verdadera madre y honrarla\, servirla y cuidarla en persona. \n  \nGran testigo de la Gloria del Maestro\nCuando María Magdalena trajo la noticia de que el sepulcro de Cristo se hallaba abierto y vacío\, Pedro y Juan acudieron inmediatamente y Juan\, que era el más joven y el que corría más de prisa\, llegó primero. Sin embargo\, esperó a que llegase San Pedro y los dos juntos se acercaron al sepulcro y los dos «vieron y creyeron» que Jesús había resucitado. \nA los pocos días\, Jesús se les apareció por tercera vez\, a orillas del lago de Galilea\, y vino a su encuentro caminando por la playa. Fue entonces cuando interrogó a San Pedro sobre la sinceridad de su amor\, le puso al frente de Su Iglesia y le vaticinó su martirio. San Pedro\, al caer en la cuenta de que San Juan se hallaba detrás de él\, preguntó a su Maestro sobre el futuro de su compañero: \n«Señor\, y éste\, ¿qué?» (Jn 21\,21)\nJesús le respondió: «Si quiero que se quede hasta que yo venga\, ¿qué te importa? Tú\, sígueme.» (Jn 21\,22) \nDebido a aquella respuesta\, no es sorprendente que entre los hermanos corriese el rumor de que Juan no iba a morir\, un rumor que el mismo Juan se encargó de desmentir al indicar que el Señor nunca dijo: «No morirá». (Jn 21\,23). \nDespués de la Ascensión de Jesucristo\, volvemos a encontrarnos con Pedro y Juan que subían juntos al templo y\, antes de entrar\, curaron milagrosamente a un tullido. Los dos fueron hechos prisioneros\, pero se les dejó en libertad con la orden de que se abstuviesen de predicar en nombre de Cristo\, a lo que Pedro y Juan respondieron: «Juzgad si es justo delante de Dios obedeceros a vosotros más que a Dios. No podemos nosotros dejar de hablar de lo que hemos visto y oído.» \n(Hechos 4:19-20) \nDespués\, los Apóstoles fueron enviados a confirmar a los fieles que el diácono Felipe había convertido en Samaria. Cuando San Pablo fue a Jerusalén tras de su conversión se dirigió a aquellos que «parecían ser los pilares» de la Iglesia\, es decir a Santiago\, Pedro y Juan\, quienes confirmaron su misión entre los gentiles y fue por entonces cuando San Juan asistió al primer Concilio de Apóstoles en Jerusalén. Tal vez concluido éste\, San Juan partió de Palestina para viajar al Asia Menor. \n  \nMaravillosas revelaciones celestiales\nDespués de la muerte de Domiciano\, en el año 96\, San Juan pudo regresar a Éfeso\, y es creencia general que fue entonces cuando escribió su Evangelio. El mismo nos revela el objetivo que tenía presente al escribirlo. «Todas estas cosas las escribo para que podáis creer que Jesús es el Cristo\, el Hijo de Dios y para que\, al creer\, tengáis la vida en Su nombre». Su Evangelio tiene un carácter enteramente distinto al de los otros tres y es una obra teológica tan sublime que\, como dice Teodoreto\, «está más allá del entendimiento humano el llegar a profundizarlo y comprenderlo enteramente». La elevación de su espíritu y de su estilo y lenguaje\, está debidamente representada por el águila que es el símbolo de San Juan el Evangelista. También escribió el Apóstol tres epístolas: a la primera se le llama Católica\, ya que está dirigida a todos los otros cristianos\, particularmente a los que él convirtió\, a quienes insta a la pureza y santidad de vida y a la precaución contra las artimañas de los seductores. Las otras dos son breves y están dirigidas a determinadas personas: una probablemente a la Iglesia local\, y la otra a un tal Gayo\, un comedido instructor de cristianos. A lo largo de todos sus escritos\, impera el mismo inimitable espíritu de caridad. No es éste el lugar para hacer referencias a las objeciones que se han hecho a la afirmación de que San Juan sea el autor del cuarto Evangelio. \n  \nÉfeso\nSan Ireneo\, Padre de la Iglesia\, quien fue discípulo de San Policarpo\, quién a su vez fue discípulo de San Juan\, es una segura fuente de información sobre el Apóstol.  San Ireneo afirma que este se estableció en Efeso después del martirio de San Pedro y San Pablo\, pero es imposible determinar la época precisa. De acuerdo con la Tradición\, durante el reinado de Domiciano\, San Juan fue llevado a Roma\, donde quedó milagrosamente frustrado un intento para quitarle la vida. La misma tradición afirma que posteriormente fue desterrado a la isla de Patmos\, donde recibió las revelaciones celestiales que escribió en su libro del Apocalipsis. \n  \nPredicando la verdad y el amor\nLos más antiguos escritores hablan de la decidida oposición de San Juan a las herejías de los ebionitas y a los seguidores del gnóstico Cerinto. En cierta ocasión\, según San Ireneo\, cuando Juan iba a los baños públicos\, se enteró de que Cerinto estaba en ellos y entonces se devolvió y comentó con algunos amigos que le acompañaban: «¡Vámonos hermanos y a toda prisa\, no sea que los baños en donde está Cerinto\, el enemigo de la verdad\, caigan sobre su cabeza y nos aplasten!». \nDice San Ireneo que fue informado de este incidente por el propio San Policarpio el discípulo personal de San Juan. Por su parte\, Clemente de Alejandría relata que en cierta ciudad cuyo nombre omite\, San Juan vio a un apuesto joven en la congregación y\, con el íntimo sentimiento de que mucho de bueno podría sacarse de él\, lo llevó a presentar al obispo a quien él mismo había consagrado. «En presencia de Cristo y ante esta congregación\, recomiendo este joven a tus cuidados». De acuerdo con las recomendaciones de San Juan\, el joven se hospedó en la casa del obispo\, quien le dio instrucciones\, le mantuvo dentro de la disciplina y a la larga lo bautizó y lo confirmó. Pero desde entonces\, las atenciones del obispo se enfriaron\, el neófito frecuentó las malas compañías y acabó por convertirse en un asaltante de caminos. Transcurrió algún tiempo\, y San Juan volvió a aquella ciudad y pidió al obispo: «Devuélveme ahora el cargo que Jesucristo y yo encomendamos a tus cuidados en presencia de tu iglesia». El obispo se sorprendió creyendo que se trataba de algún dinero que se le había confiado\, pero San Juan explicó que se refería al joven que le había presentado y entonces el obispo exclamó: «¡Pobre joven! Ha muerto». «¿De qué murió\, preguntó San Juan. «Ha muerto para Dios\, puesto que es un ladrón»\, fue la respuesta. Al oír estas palabras\, el anciano Apóstol pidió un caballo y un guía para dirigirse hacia las montañas donde los asaltantes de caminos tenían su guarida. Tan pronto como se adentró por los tortuosos senderos de los montes\, los ladrones le rodearon y le apresaron. «¡Para esto he venido!»\, gritó San Juan. «¡Llevadme con vosotros!» Al llegar a la guarida\, el joven renegado reconoció al prisionero y trató de huir\, lleno de vergüenza\, pero Juan le gritó para detenerle: «¡Muchacho! ¿Por qué huyes de mí\, tu padre\, un viejo y sin armas? Siempre hay tiempo para el arrepentimiento. Yo responderé por ti ante mi Señor Jesucristo y estoy dispuesto a dar la vida por tu salvación. Es Cristo quien me envía». El joven escuchó estas palabras inmóvil en su sitio; luego bajó la cabeza y\, de pronto\, se echó a llorar y se acercó a San Juan para implorarle\, según dice Clemente de Alejandría\, una segunda oportunidad. Por su parte\, el Apóstol no quiso abandonar la guarida de los ladrones hasta que el pecador quedó reconciliado con la Iglesia. \nAquella caridad que inflamaba su alma\, deseaba infundirla en los otros de una manera constante y afectuosa. Dice San Jerónimo en sus escritos que\, cuando San Juan era ya muy anciano y estaba tan debilitado que no podía predicar al pueblo\, se hacía llevar en una silla a las asambleas de los fieles de Efeso y siempre les decía estas mismas palabras: «Hijitos míos\, amaos entre vosotros… «Alguna vez le preguntaron por qué repetía siempre la frase\, respondió San Juan: «Porque ése es el mandamiento del Señor y si lo cumplís ya habréis hecho bastante». \n  \nMuerte de San Juan Evangelista\nSan Juan murió pacíficamente en Éfeso hacia el tercer año del reinado de Trajano\, es decir hacia el año cien de la era cristiana\, cuando tenía la edad de noventa y cuatro años\, de acuerdo con San Epifanio. \nSegún los datos que nos proporcionan San Gregorio de Nissa\, el Breviarium sirio de principios del siglo quinto y el Calendario de Cartago\, la práctica de celebrar la fiesta de San Juan el Evangelista inmediatamente después de la de San Esteban\, es antiquísima. En el texto original del Hieronymianum\, (alrededor del año 600 P.C.)\, la conmemoración parece haber sido anotada de esta manera: «La Asunción de San Juan el Evangelista en Efeso y la ordenación al episcopado de Santo Santiago\, el hermano de Nuestro Señor y el primer judío que fue ordenado obispo de Jerusalén por los Apóstoles y que obtuvo la corona del martirio en el tiempo de la Pascua». Era de esperarse que en una nota como la anterior\, se mencionaran juntos a Juan y a Santiago\, los hijos de Zebedeo; sin embargo\, es evidente que el Santiago a quien se hace referencia\, es el otro\, el hijo de Alfeo. \nLa frase «Asunción de San Juan»\, resulta interesante puesto que se refiere claramente a la última parte de las apócrifas «Actas de San Juan». La errónea creencia de que San Juan\, durante los últimos días de su vida en Efeso\, desapareció sencillamente\, como si hubiese ascendido al cielo en cuerpo y alma puesto que nunca se encontró su cadáver\, una idea que surgió sin duda de la afirmación de que aquel discípulo de Cristo «no moriría»\, tuvo gran difusión aceptación a fines del siglo II. Por otra parte\, de acuerdo con los griegos\, el lugar de su sepultura en Efeso era bien conocida y aun famosa por los milagros que se obraban allí. \nEl «Acta Johannis»\, que ha llegado hasta nosotros en forma imperfecta y que ha sido condenada a causa de sus tendencias heréticas\, por autoridades en la materia tan antiguas como Eusebio\, Epifanio\, Agustín y Toribio de Astorga\, contribuyó grandemente a crear una leyenda. De estas fuentes o\, en todo caso\, del pseudo Abdías\, procede la historia en base a la cual se representa con frecuencia a San Juan con un cáliz y una víbora. Se cuenta que Aristodemus\, el sumo sacerdote de Diana en Efeso\, lanzó un reto a San Juan para que bebiese de una copa que contenía un líquido envenenado. El Apóstol tomó el veneno sin sufrir daño alguno y\, a raíz de aquel milagro\, convirtió a muchos\, incluso al sumo sacerdote. En ese incidente se funda también sin duda la costumbre popular que prevalece sobre todo en Alemania\, de beber la Johannis-Minne\, la copa amable o poculum charitatis\, con la que se brinda en honor de San Juan. En la ritualia medieval hay numerosas fórmulas para ese brindis y para que\, al beber la Johannis-Minne\, se evitaran los peligros\, se recuperara la salud y se llegara al cielo. \nSan Juan es sin duda un hombre de extraordinaria y al mismo tiempo de profundidad mística. Al amarlo tanto\, Jesús nos enseña que esta combinación de virtudes debe ser el ideal del hombre\, es decir el requisito para un hombre plenamente hombre.  Esto choca contra el modelo de hombre machista que es objeto de falsa adulación en la cultura\, un hombre preso de sus instintos bajos. Por eso el arte tiende a representar a San Juan como una persona suave\, y\, a diferencia de los demás Apóstoles\, sin barba.  Es necesario recuperar a San Juan como modelo: El hombre capaz de recostar su cabeza sobre el corazón de Jesús\, y precisamente por eso ser valiente para estar al pie de la cruz como ningún otro.   Por algo Jesús le llamaba «hijo del trueno». Quizás antes para mal\, pero una vez transformado en Cristo\, para mayor gloria de Dios. \n  \nOración a San Juan Evangelista\nGlorioso san Juan Evangelista\, a vos acudimos\,\nllenos de confianza en vuestra intercesión. \nNos sentimos atraídos a vos con una especial devoción\ny sabemos que nuestras súplicas serán\nmás agradables a Dios nuestro Señor\, si vos\,\nque tan amado sois de Él\, se las presentáis. \nVuestra caridad\, reflejo admirable de la de Dios\,\nos inclina a socorrer toda miseria\, a consolar toda pena\ny a complacer todo deseo y necesidad\,\nsi ello ha de ser provechoso para nuestra alma. \nMirad\, pues\,\nnuestra necesidad de conocer al Maestro\,\ntú que estuviste cerca de Él. \nMira nuestros trabajos y necesidades\,\nnuestros buenos deseos\,\ny alcanzadnos que aseguremos cada día más\nnuestro conocimiento del evangelio\ndel que tu fuiste un testigo privilegiado. \n  \nFuente: aciprensa.com
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SUMMARY:La Sagrada Familia de Jesús\, María y José 2026
DESCRIPTION:La Sagrada Familia denomina al conjunto compuesto por José\, María y su hijo Jesús. \nLa fiesta de la Sagrada Familia de Jesús\, María y José se celebra el domingo después de Navidad. Es una fiesta que surgió a partir del siglo XIX en Canadá\, y pasó luego a toda la Iglesia a partir de 1920. Al principio se celebraba el domingo después de la Epifanía. Es una fiesta que pretende señalar a la Sagrada Familia de Nazaret como «el verdadero modelo de vida» (Colecta) para que nuestras familias se inspiren en ella y puedan encontrar ayuda y consuelo. \n  \nAlgunos pasajes bíblicos sobre la Sagrada Familia\n\n\n\nAnuncio del Ángel a José: «He aquí que el Ángel del Señor se le apareció en sueños\, diciendo: «José\, hijo de David\, no temas recibir a María tu mujer\, porque lo que en ella ha nacido\, de Espíritu Santo es». (Mateo)\n\n\n\n  \n\n\n\nHuida a Egipto: huida hacia Egipto\, huyendo del rey Herodes\, que quería matar a Jesús.\n\n\n\n  \n\n\n\nLa pérdida y hallazgo de Jesús en el templo: «Sus padres iban cada año a Jerusalén a la fiesta de la Pascua. Cuando tuvo doce años\, subieron ellos como de costumbre a la fiesta y\, al volverse\, pasados los días\, el niño Jesús se quedó en Jerusalén\, sin saberlo sus padres. Pero creyendo que estaría en la caravana\, hicieron un día de camino\, y le buscaban entre los parientes y conocidos; al no encontrarle\, se volvieron a Jerusalén en su busca. Y sucedió que\, al cabo de tres días\, lo encontraron en el Templo sentado en medio de los maestros\, escuchándolos y preguntándoles; todos los que le oían estaban estupefactos por su inteligencia y sus respuestas. Cuando le vieron\, quedaron sorprendidos\, y su madre le dijo: «Hijo\, ¿por qué nos has hecho esto? Mira\, tu padre y yo\, angustiados\, te andábamos buscando.» Él les dijo: «Y\, ¿por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?» Pero ellos no comprendieron la respuesta que les dio. Bajó con ellos y vino a Nazaret\, y vivía sujeto a ellos. Su madre conservaba cuidadosamente todas las cosas en su corazón. Jesús progresaba en sabiduría\, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres.»\n\n\n\n  \n\nSus vecinos se escandalizan de Él: «¿No es este el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María\, y sus hermanos Santiago\, José\, Simón y Judas? Y sus hermanas ¿no están todas entre nosotros? Entonces\, ¿de dónde le viene todo esto? (Mateo) (la existencia de hermanos de Jesús es tema de debate en las diferentes doctrinas de la cristiandad).\n\nDel Evangelio según san Mateo\nCuando se marcharon\, un ángel del Señor se le apareció en sueños a José y le dijo:\n– Levántate\, toma al niño y a su madre\, huye a Egipto y quédate allí hasta que yo te diga\, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo.\nÉl se levantó\, tomó al niño y a su madre y huyó a Egipto. Allí permaneció hasta la muerte de Herodes\, para que se cumpliera lo que dijo el Señor por medio del profeta: “De Egipto llamé a mi hijo”.\nMuerto Herodes\, un ángel del Señor se le apareció en sueños a José en Egipto y le dijo:\n– Levántate\, toma al niño y a su madre y vete a la tierra de Israel; porque han muerto ya los que atentaban contra la vida del niño.\nSe levantó\, tomó al niño y a su madre y vino a la tierra de Israel. Pero al oír que Arquelao reinaba en Judea en lugar de su padre Herodes\, temió ir allá; y avisado en sueños marchó a la región de Galilea. Y se fue a vivir a una ciudad llamada Nazaret\, para que se cumpliera lo que se había dicho por medio de los profetas: «Será llamado nazareno». \n  \nFamilia en movimiento\nSi algo nos llama la atención en la lectura del texto del Evangelio\, son los numerosos verbos de «movimiento»: salir\, levantarse\, huir\, refugiarse\, vivir… El mapa no es menos impresionante: Belén\, Egipto y luego Nazaret. Ciertamente\, la clave de todo este «movimiento» se encuentra en la cita del profeta Oseas: «De Egipto llamé a mi hijo». Egipto\, lugar de refugio para los perseguidos y punto de partida del Éxodo de Israel. La Familia de Nazaret traza así el camino de tantos perseguidos y refugiados en la historia\, pero al mismo tiempo remite a la mano poderosa de Dios que sabe liberar a su pueblo.\nLa experiencia de la familia de Nazaret no puede dejar de hacernos pensar en las muchas familias de hoy que también están «en movimiento». Ciertamente\, las familias obligadas a abandonar sus hogares y sus tierras en busca de paz\, serenidad y trabajo. Pero también nos recuerda esa ansiedad de muchas de nuestras familias por no llegar a fin de mes\, por la inestabilidad del afecto entre los cónyuges\, por una enfermedad…\nEn la familia de Nazaret\, nuestras familias\, así como la familia humana\, pueden aprender a dejarse guiar por la poderosa mano de Dios. Si bien es cierto\, por un lado\, que en muchas situaciones nos sentimos «refugiados»\, «extraños en nuestra propia casa» o en el corazón de la persona amada\, es igualmente cierto que todo obstáculo\, toda dificultad puede transformarse en una oportunidad de «éxodo»\, en una oportunidad de «camino de conversión» que es lo único que puede conducir a la serenidad\, a la paz y a la estabilidad. \n  \nEl Espíritu Santo habla a las familias de hoy\nEl Espíritu Santo sigue guiando hoy a todas las personas\, a los matrimonios\, a los padres. Pero debemos escuchar al Espíritu que habla en nosotros. El Hijo de Dios vino a nuestro encuentro en un Niño; sólo una mirada de fe sabe captar su presencia. Por eso\, es importante recordar que las cosas cotidianas nunca son de poca importancia; que los encuentros cotidianos nunca son inútiles o puras casualidades: hace falta una mirada de fe para captar la realidad más allá de las apariencias. Porque todo es un «lugar» en el que encontramos (o rechazamos) la presencia de Dios. Todo es una señal para los que creen. \n  \nEvangelio de la familia\nVivir el evangelio de la familia no es fácil hoy en día\, más aún en estos tiempos. Se nos critica o ataca simplemente porque queremos defender la vida desde el vientre materno. Sin embargo\, en el Evangelio encontramos el camino para vivir una vida hermosa a nivel personal y familiar\, un camino ciertamente exigente\, pero fascinante. Es un camino que podemos recorrer siguiendo el ejemplo de la Sagrada Familia de Nazaret y gracias a su intercesión. En toda familia hay momentos felices y tristes\, pacíficos y difíciles. Es la vida. Vivir el «evangelio de la familia» no nos exime de experimentar dificultades y tensiones\, de encontrar momentos de feliz fortaleza y momentos de triste fragilidad. Las familias heridas y marcadas por la fragilidad\, por los fracasos\, por las dificultades\, pueden resurgir acudiendo al Evangelio\, pueden encontrar nuevas posibilidades para un nuevo comienzo. \n  \nOración\nLa vida oculta de Nazaret\npermite a todo hombre\nestar en comunión con Jesús\nen lo más cotidiano de la vida:\nNazaret es la escuela\ndonde uno se inicia en la comprensión\nde la vida de Jesús\,\nes decir\, la escuela del Evangelio…\nEn primer lugar\, nos enseña el silencio.\nOh\, si renaciera en nosotros\nla estima del silencio\,\nuna admirable e indispensable atmósfera del espíritu…\nNos enseña la forma de vivir en familia.\nNazaret nos recuerda lo que es la familia\,\nlo que es la comunión de amor\,\nsu belleza austera y sencilla\,\nsu carácter sagrado e inviolable…\nFinalmente\, aprendemos una lección de trabajo.\n¡Oh! Hogar de Nazaret\,\n¡hogar del «Hijo del carpintero»!\nAquí sobre todo queremos entender\ny celebrar la ley\, severa por supuesto\,\npero redentora\, del cansancio humano…\nPor último\, queremos saludar a los trabajadores del mundo…\ny mostrarles el gran modelo\, su hermano divino. \n  \nFuente: vaticannews.va
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